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Bienvenidos a Civitas Solis. Este blog intenta ser un referente de información sobre Francmasonería, la Orden del Temple, gnosticismo y temas afines. Parte desde Menorca, isla con amplia tradición masónica.Todas las colaboraciones son bienvenidas. Un Triple Abrazo Fraternal
CS

viernes 5 de noviembre de 2010

A VUELTAS CON LA TOLERANCIA



La tolerancia es uno de los conceptos más nombrados en la Masonería. De hecho, no se entiende nuestra Orden sin la existencia de la tolerancia entre los hermanos. La prohibición de hablar de política o religión dentro de las logias tiene, como una de sus funciones, facilitar el acuerdo y no propiciar fricciones innecesarias que dificulten la fluidez en las relaciones de fraternidad y el cumplimiento adecuado de los trabajos rituales.
Podríamos pensar que, quienes tenemos la tolerancia como la tarjeta de presentación de la masonería, podemos presumir de haber hecho del respeto a los demás y a sus diferencias una constante en la vida diaria dentro de nuestras logias. Pero la práctica cotidiana nos proporciona demasiados ejemplos de que esto no es así.
Las luchas de poder no son prerrogativa del mundo profano. También han ganado su espacio en nuestra orden. Parece que las personas no podemos separarnos del apego al poder y todo lo que conlleva. Esto, en sí mismo, no es malo. Lo malo es todo lo que llegamos a hacer para poder obtener ese poder. ¿Cuántos hermanos quedan por el camino en nuestra Orden por temas de poder? ¿Cuántos odios, rencores y animadversiones son consecuencia por este deseo de ascender en la escala de mando? Estas situaciones, reales como la vida misma, han ocasionado y están ocasionando fracturas, en ocasiones, profundas simas imposibles de sortear. Y todo, ¿por qué? Por los juegos de los grupos de presión que quieren acabar presionando más que los otros. ¿Y todo lo que nos dejamos por el camino? ¿Merece la pena? En nuestra Orden muchas personas entran ilusionadas y acaban marchándose asqueadas. Se han argumentado dos razones (y puede haber más) principales para ello: una que los nuevos iniciados terminan aburriéndose y decepcionándose por lo que encuentran y, la segunda, por las luchas de poder y desencuentros de las que son testigos. ¿Qué espacio tiene aquí la tolerancia? Se nos llena la boca hablando de respeto y todo eso, pero no nos tiembla el pulso cuando damos pasos encaminados hacia nuestro propio interés y sin preocuparnos a cuántos de nuestros hermanos dejaremos en el camino.
Por definición, los masones nos consideramos adogmáticos. El dogma es la antítesis de la tolerancia, de la flexibilidad, de la variedad de interpretaciones y planteamientos. Solemos cargar contra los dogmas de la Iglesia contraponiéndolos a nuestro respeto por la libertad de pensamiento. Muchos hermanos masones han muerto defendiendo derechos humanos como el de pensamiento o de la información. Por desgracia, la realidad de la práctica cotidiana afea estas bonitas intenciones. Los masones nos hemos dividido entre regulares e irregulares. Muchos me han preguntado si este es un blog regular o irregular, porque si fuera regular no podría escribir determinadas cosas. Fijaros bien lo que estoy diciendo: NO PODRÍA ESCRIBIR DETERMINADAS COSAS porque no entrarían en la regularidad masónica. ¿Otro ejemplo de tolerancia? Hay determinados temas en la Masonería que, simplemente, no se pueden discutir sin que se genere animosidad. Por suerte no es así siempre ni en todas partes. Los enemigos de los dogmas también los creamos. Así estamos, y, como una vez me dijo un hermano, “nadie te obliga a estar aquí. Estas son las normas.”
Creo de verdad que la Masonería y los masones necesitamos reflexionar profundamente sobre nuestros principios fundamentales, pero no para cambiarlos, sino para trabajar en la mejor manera de cumplirlos y no entrar en contradicciones que terminan perjudicando a la Orden, a la fraternidad entre los hermanos y al papel de construcción de una sociedad mejor, más humana y más justa. Ello sólo es posible si practicamos de corazón lo que predicamos.
¿Por dónde empezar? Cada uno en su propia logia. No será posible pensar en una tolerancia universal, en un sincero respeto a las diferencias individuales, si tales conceptos no son los pilares efectivos y reales del funcionamiento de los hermanos en la logia.